Desafío
Fatiga constante y dependencia de la cafeína para llegar al final del día, combinada con hábitos alimenticios irregulares y mala calidad de sueño.
Enfoque
Nos enfocamos en reconstruir ritmos diarios: comidas equilibradas en horarios consistentes, una rutina nocturna relajante y movimiento suave. También trabajamos en soltar la culpa alrededor del descanso.
Resultados
Poco a poco, los niveles de energía se estabilizaron sin depender de la cafeína. El sueño se hizo más profundo, y las mañanas se convirtieron en algo esperado en lugar de temido.
“No creí que pequeños cambios pudieran hacer una diferencia tan grande. Me despierto sintiéndome yo misma de nuevo.”